El resto de la jornada estarán pendientes de que las cámaras de fotos capten a la novia lo más guapa posible, procurando que el vestido quede siempre perfecto, cogiéndole el ramo cuando sea preciso e intentando que no le falte nada en ningún momento. Pero sus responsabilidades van mucho más allá, pues les ofrecen su apoyo emocional.